martes, 5 de enero de 2021

La vida de un personaje, Corto Maltés

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La historia de Corto Maltés

Me llamo CortoCorto Maltés. Nací en Malta el 10 de julio de 1887, o al menos eso me han contado. De mi primera infancia recuerdo una bandera llena de cruces y una barba roja, la de mi padre. ¿Mi madre? Una gitana de Sevilla. Era tan hermosa que el pintor Ingres se enamoró locamente de ella; no sé si será verdad, pues ella nunca hablaba de estas cosas.

Recuerdo una casa preciosa con su patio lleno de flores junto a la mezquita de Córdoba, y recuerdo bien el día en que una amiga de mi madre me tomó la mano izquierda y la miró con horror, pues me faltaba la línea de la suerte. No lo pensé mucho, tomé una navaja de afeitar de mi padre y yo solo me tracé una, larga y profunda. No creo que aumentase mi dosis de suerte, pero siempre he sido libre y eso es suficiente.


Mi padre desaparecía continuamente y volvía cada vez menos. Era oriundo de Tintagel, en Cornualles, un lugar lleno de hadas y magos. Afirmaba ser nieto de una bruja de Man que tenía un gato rojo, y decía una barbaridad de cosas cuando se perdía entre las botellas.

Estudié en la escuela judía de La Valeta y luego en Córdoba con el rabino Ezra Toledano, que fue quien me inició en la Torá y me contó otras historias ocultas.

En cualquier caso, lo que mejor recuerdo fue el día en que salí de Malta y me embarqué en el Vanidad Dorada, un magnífico buque de tres palos, y desde entonces navego dando vueltas por el mundo.


Conocí a Rasputín, a Jack London y a tantos otros, aprendí a bailar el tango en Buenos Aires, en las Antillas y Brasil conocí a Esmeralda y los ritos del vudú. Y luego fueron las Indias, la China, las islas del Caribe entre apacibles verandas y tiroteos, y las del Pacífico, con Escondida, la más extraña de todas, entre monjes y piratas. He visto un tren cargado de oro precipitarse en un lago helado de Mongolia, he compartido los silencios del desierto con un guerrero, el verde y las lágrimas con una hermosísima hada irlandesa, he buscado joyas y sueños imposibles por los canales y sobre los tejados de Venecia.

No soy un héroe, me gusta viajar y no me gustan las reglas, pero respeto solo una, la de no traicionar nunca a los amigos.


He buscado muchos tesoros sin encontrar ninguno, pero siempre continuaré buscando, podéis estar seguros, incluso un poco más allá…

Cronología

1887
Corto Maltés nace el 10 de julio de 1887 en La Valeta (Malta). Su padre es un marino inglés natural de Tintagel, Cornualles, y su madre una gitana de Sevilla. Los padres se conocieron en Gibraltar, donde a ella se la conocía con el nombre de «La Niña de Gibraltar», y parece que fue modelo del pintor Ingres (1780-1867).


1887-1903
Corto Maltés pasa su infancia en Gibraltar y pasa luego a Córdoba, donde vive en el barrio judío. Asiste a la escuela judía de La Valeta, que dirige el rabino Ezra Toledano (amante de la madre cuando estaban en Córdoba). En el momento de la «Guerra de los bóxers» (junio-agosto de 1900), Corto se halla en China.

1904
A principios de año Corto embarca en La Valeta como marinero en el Vanidad Dorada y comienza sus viajes. Hace escala en Egipto, donde visita las pirámides de Giza. En febrero llega a Ismailía y luego se detiene en Adén, Mascate, Karachi, Bombay, Colombo, Madrás, Rangún, Singapur, Kowloon, Shanghái y Tien-Tsin.



1904-1905
Hacia finales de 1904 Corto llega a Manchuria, durante la Guerra ruso-japonesa (febrero de 1904 – septiembre de 1905). En Mukden, hoy Shenyang, frecuenta a la familia Song, se hace amigo del escritor estadounidense Jack London —corresponsal de guerra por entonces—, y conoce a Rasputín, joven desertor de un regimiento de fusileros siberianos. Junto con el ruso llega a Tien-Tsin y embarca para África en busca de las minas de oro de Dancalia. En ese periodo se desarrolla el relato titulado: «La juventud».


1905-1906
A bordo del navío, en el mar de Célebes, se produce un motín y Corto y Rasputín, rescatados por un barco mercante, llegan a Valparaíso, en Chile, y desde allí, en tren, llegan a Santiago y luego a Argentina en 1905. En Cholila, en la Patagonia, conocen a los proscritos estadounidenses Butch Cassidy, Sundance Kid y Etta Place.


1906-1907
Corto reemprende sus viajes. En 1907 se halla en Ancona, donde conoce al revolucionario ruso Dzhugashvili —por entonces portero de hotel—, que se convertirá en Stalin. En 1908 regresa a Argentina y, en el hotel Drowning Maud coincide con Jack London y con el dramaturgo estadounidense Eugene O’Neill.


1908-1913
En 1909 Corto se halla en Marsella y después en Trieste, donde conoce al escritor James Joyce. En 1910 es segundo oficial del Bostonian, que transporta ganado entre Boston y Liverpool. En 1911 llega a Túnez, y ese mismo año zarpa para Argentina, pero desembarca en Brasil, en Salvador de Bahía, donde pasa algún tiempo en Itapoa, pero en ese mismo periodo viaja a las Antillas, a Nueva Orleans, a la India, y a China en 1913.


1913
Corto recorre a lo largo y ancho Indonesia y el Pacífico Sur: Surabaya (Java), las islas Samoa, las islas Tonga. En este periodo, convertido en pirata, trabaja para un misterioso personaje, El Monje. El 31 de octubre, sin embargo, la tripulación de Corto Maltés se amotina y lo abandona cerca de las islas Salomón. Al día siguiente, Corto es rescatado por Rasputín, también pirata y cómplice del Monje. El 1 de noviembre de 1913 es precisamente el inicio de La balada del mar salado.

1914
Corto y Rasputín se hallan en el Pacífico, entre Nueva Guinea, el archipiélago de las Bismarck, la isla Escondida (169° de longitud oeste y 19° de latitud sur, es decir, en las proximidades de la isla de Niue).


1915
El 19 de enero Corto y Rasputín salen de Escondida en la dirección de la isla de Pitcairn. Final de La balada del mar salado. Desde Pitcairn harán escala en la isla de Pascua, en la de Sala y Gómez, en Iquique (Chile), en Callao (Perú), en Guayaquil (Ecuador) y llegan a Panamá en agosto.

1916
Corto Maltés y Rasputín se separan en Panamá. Corto, acompañado por el profesor Jeremías Steiner, de la Universidad de Praga, y por el joven Tristán Bantam, conocerá durante los años 1916-17, una serie de aventuras en América Latina, reunidas en los álbumes Suite Caraibeana, Mar de Oro, Lejanas islas del viento y La laguna de los misterios. Empieza en Paramaribo (Guayana Holandesa, hoy Surinam) con El secreto de Tristán Bantam, sigue en Saint-Laurent-de-Maroni (Guayana Francesa) y Salvador de Bahía (Brasil) en la historia Cita de Bahia, luego en el «sertão» brasileño en Samba con Tiro-Fijo, donde se reúne por primera vez con la bruja Boca Dorada, y finalmente en la isla de Marajó, en la desembocadura del Amazonas, en Un águila en la jungla.


1917
Es el año más intenso: siete episodios que tienen lugar en América Latina (el final de Suite Caribeña e Mar de Oro, Las lejanas islas del viento y La laguna de los misterios), y luego cuatro historias en Europa (inicio de las historias de Las Celticas), para Corto Maltés una media de una aventura al mes, de febrero a diciembre.

Los 11 episodios de 1917

Volveremos a hablar de aquellos aventureros, donde Corto encuentra a Rasputín en las Antillas, en San Cristóbal.

Por culpa de una gaviota, que se desarrolla en Honduras Británica (hoy Belice).

Cabezas y hongos (primer capítulo de Corto siempre un poco más lejos) ambientado en Maracaibo, Venezuela.


La Conga de las bananas, ambientada en Honduras y con la aparición de Veneciana Stevenson y de Esmeralda, a quien Corto conoció en Buenos Aires cuando era niña, y la madre de Esmeralda, «Parda Flora», amaba a Corto.

Vudú por el presidente, que sucede en Barbados (Antillas) y luego en la isla de Port Ducal, inencontrable en los mapas pero que Pratt sitúa al sudoeste de la Guadalupe.

La laguna de los hermosos sueños, en el delta del Orinoco.

Abuelos y leyendas, en la selva amazónica peruana.

El ángel de la ventana de oriente, primer capítulo de Las célticas, todo ambientado en Venecia.


Bajo la bandera del oro, que puede fecharse en octubre (tras la batalla de Caporetto el 24 de octubre 1917), donde Corto se reúne con Ernest Hemingway, que trabajaba como conductor de una ambulancia. La historia tiene lugar en el mar Adriático y luego en Ulcinj, en Montenegro.

Concierto en O’ menor para arpa y nitroglicerina, en Dublín, Irlanda.

Sueño de una mañana de invierno, ambientada en Inglaterra (en Stonehenge y tal vez en Tintagel), hacia el 21 de diciembre, fecha del solsticio de invierno, pues el Sueño de una noche de verano de Shakespeare tiene lugar el 24 de junio, fiesta de san Juan, cuando se celebra el solsticio de verano.


1918
Corto Maltés en la primavera se encuentra en Francia, de hecho, los dos últimos capítulos de Las célticas: Vino de Borgoña y Rosas de Picardía tienen lugar el 20 y 21 de abril en el Somme, entre Corby y Bray (Corto asiste aquí a la muerte del Barón Rojo, es decir el as de la aviación alemana Manfred von Richthofen, derribado en Vaux-sur-Somme), mientras que En el tinglado de la antigua farsa sucede en las playas del Mar del Norte.

Un mes más tarde Corto se halla en Turban (¿al-Turba?), Yemen (En el nombre de Alá, compasivo y misericordioso, donde conoce a Cush, que constituye el primer capítulo de Las etiópicas). En septiembre Corto está en la Somalia Británica (El último disparo se desarrolla en un solo día, el 13 de septiembre), pasa luego a Etiopía (De otros Romeos y de otras Julietas), y finalmente al África Oriental Alemana (hoy Tanzania): este último episodio, Leopardos, se sitúa en octubre de 1918.


El 11 de noviembre Corto se halla en Hong Kong, donde posee una casa (aunque su domicilio legal se encuentra en Antigua, en las Antillas); allí se entera del final de la guerra y encuentra a Rasputín: así comienza Corto Maltés en Siberia.

1919
Corto está en Shanghái, a continuación en los confines de Manchuria, Mongolia y Siberia, en la región de la ciudad de Manzhouli.

1920
Corto, entre la región de Manzhouli y el lago Dalai Nuur (o Hulun Nur), resulta herido en una acción dirigida a destruir el tren blindado del general Tchang (febrero). Pero consigue llegar a Hong Kong vía Hailar (Mongolia Interior) y Harbin, en China. Arriba a Hong Kong en la primera quincena de marzo y, poco después del día 15 del mismo mes, vuelve a partir hacia la provincia china de Kiang-si (o Jiangxi), donde, en abril de 1920, concluye Corto Maltés en Siberia.


1921
Corto está en Venecia. Del 9 al 25 de abril tiene lugar la historia Fábula de Venecia. En el otoño, Corto se dirige a Rodas, donde se inicia el episodio La casa dorada de Samarkanda.

1921-1922
Aproximadamente durante un año Corto Maltés busca el tesoro de Alejandro Magno (que logra entrever) y de Rasputín (que consigue encontrarlo). Procedente de Rodas, llega a Adana (Turquía) en diciembre, cruza el territorio hasta Van, pasa a Azerbaiyán, llega al mar Caspio (que atraviesa en barco de Bakú a Krasnovodsk, hoy Turkmenbashi), para llegar al emirato de Bujará, donde se une a Rasputín, acabado de salir de una prisión llamada «la casa dorada de Samarkanda», cerca de Baldzhuan, al sudeste de Dusambé (hoy capital de Tayikistán). Aquí Corto y Rasputín son testigos de la muerte del general Enver Pachá (4 de agosto de 1922). Seguidamente pasan a Kafiristán (región de Afganistán llamada hoy Nuristán).


La casa dorada de Samarkanda concluye el 6 de septiembre de 1922, cuando Corto y Rasputín cruzan la frontera entre Afganistán y Pakistán (parte entonces del imperio de la India).

1923
A principios de junio regresa Corto Maltés a Argentina tras quince años: llega a bordo de uno de los paquebotes de la compañía de Cargueros Reunidos, que hacía la ruta entre Hamburgo y Buenos Aires por Amberes. El 13 de junio comienza Tango… y todo a media luz, que concluye la noche del 20 de junio.

1924
Corto visita todos los cantones suizos. En Las helvéticas, tras un retiro en el pueblecito de Savuit-sur-Lutry (cantón de Vaud), en el otoño Corto y el profesor Steiner van a Montagnola (cantón de Ticino) junto al escritor Hermann Hesse, y después Corto va a Zúrich con la pintora Tamara de Lempicka.


1924-1925
En Tarifa (en el extremo sur de España), Corto y Rasputín reciben un telegrama de Venezuela de su amigo Levi Colombia, que los invita a un crucero en el Caribe en busca de la Atlántida. Comienza la historia de Mü.

1925-1936
No se sabe mucho de la vida de Corto Maltés en este periodo. Se sabe que en diciembre de 1928 y enero de 1929 se halla en Harar (la ciudad etíope donde vivió Rimbaud) en compañía del novelista Henry de Montfreid y del paleontólogo y teólogo Teilhard de Chardin.

1936
En julio de 1936 se inicia la Guerra Civil española, que durará hasta marzo de 1939. Corto se alista en las Brigadas Internacionales combatiendo con John Cornford (hijo de la poetisa inglesa Frances Crofts Cornford, nieta de Darwin). Luego se pierde la pista de Corto.


En Los escorpiones del desierto, Cush, en enero de 1941, dice de Corto Maltés: «Parece que desapareció durante la Guerra Civil española»; y nos enteramos de que Corto ha enviado a Cush desde España un halcón, Al-Andalus.

Después de 1936, ¿desapareció tras la «última aventura romántica», la Guerra Civil española? Podría ser, pero parece existir una carta, escrita por Pandora, en la que se dice que Corto y Tarao, ya de cierta edad, se retiraron a vivir con ella, y sus hijos los consideran «tíos»…


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El autor

Hugo Pratt es el novelista que dibujó sus historias soñando en contar todo mediante una línea y, a través de sus personajes, exploró el vasto universo del viaje físico y mental.

Con negros resaltados o sutiles acuarelas transformó a Corto Maltés, a Banshee, a Koinsky o a Shanghai Lil en los deseos de cada uno de nosotros, encaminados todos a diferentes islas del tesoro en un mundo un poco más libre de esquemas y fronteras, un lugar donde realmente vale la pena vivir y, si es posible, hacer los sueños realidad.


Tratemos de narrar una especie de biografía de este veneciano, ciudadano del mundo, nacido casualmente en Rímini en 1927.

Los orígenes son ya un antecedente interesante para todo lo que seguirá. Un su abuelo, criado en Venecia, era de origen anglo-francés y una su abuela procedía de Turquía. ¿El otro abuelo? Un judío sefardí emigrado de España, poeta y podólogo de renombre en Venecia en ambos campos, un tipo verdaderamente especial.

De este abuelo callista y poeta recibe Pratt una gran herencia: el amor por la poesía.


“De la literatura lo que más me llega es la poesía, porque la poesía es sintética y procede por imágenes. Cuando leo, veo las imágenes, las percibo a flor de piel. Tras la poesía se esconde una profundidad que puedo sentir inmediatamente y, como en la poesía, el cómic es un mundo de imágenes, se ve uno obligado a combinar dos códigos y, en consecuencia, dos mundos. Un universo inmediato a través de la imagen y un mundo mediato a través de la palabra.”

Conversación con Hugo Pratt, Tándem de diciembre de 1989


En esta familia especial la abuela es una figura que juega un papel importante, pues era ella quien lo llevaba al cine, a ver películas de aventuras y luego, de vuelta a casa, le decía: «Hugo, ahora dibuja lo que has visto», y luego como recompensa había chocolate y galletas, junto con sus amigas y tías, otro heterogéneo universo femenino.

La madre, Evelina, sentía pasión por las cartas, en particular las del Tarot, con las que leía el futuro a sus amigas y a los clientes, que no eran pocos, por lo que esto acabó convirtiéndose en una especie de ocupación.


Pero no intervinieron solo las cartas y el cine en la educación de Hugo; también lo hizo la ópera, y tanto que a los siete años una tía actriz de teatro lo llevó a La Fenice a escuchar y ver El anillo de los Nibelungos de Wagner, haciéndole descubrir el mundo de los dioses germánicos, mientras que al mismo tiempo le contaba los mitos judíos y la Cábala.

Las cartas, el Tarot, el cine, la ópera, los corrillos de mujeres, el mundo fantástico y mitológico, el entorno líquido y cambiante de Venecia están muy presentes en toda la obra de Hugo Pratt.

Imaginaos qué sucede si a ese mismo niño, con 10 años, se le envía a África, donde su padre es oficial del ejército colonial italiano en Abisinia, hoy Etiopía.


De 1937 a 1943, en plena adolescencia, Hugo Pratt descubre África, el fascismo, la guerra, los uniformes de muchos ejércitos, las primeras chicas, fueran blancas y de su edad o esbeltas mujeres somalíes y etíopes; entabla amistad con los soldados británicos y las tropas locales, descubre el desierto, el silencio, el aullido de las hienas, los primeros amores, y pierde a su padre. El cual, a punto de ser detenido por los soldados británicos, que lo conducirán a la prisión de la que no volverá, tiene un último gesto para con su hijo: pide a los militares británicos volver a casa, toma un libro y se lo da a su hijo. Es La isla del tesoro de Stevenson. Bastan unas palabras: «Verás que un día también tú encontrarás tu isla del tesoro».

Una vez de vuelta en Venecia, terminada ya la guerra, ¿qué podía acaecerle al chico Hugo Pratt, apasionado por el dibujo y con una experiencia cargada de imágenes e historias que contar?


Fundar con un grupo de amigos una revista que rezumara la gran pasión por los grandes dibujantes de cómics americanos, entre todos Milton Caniff; así sucedió, de hecho, y nació As de Picas, llamado así por el misterioso vengador con mallas amarillas, pero, además de escribir historias, de vivir en los tejados de Venecia, de dibujar, reír, beber y tocar con los amigos al ritmo de las nuevas músicas americanas de la postguerra, ¿qué le faltaba a un tipo así?

Exactamente: viajar.

Sin ningún problema, a los 22 años, junto con los amigos del «Grupo de Venecia», Pratt parte para Argentina.


Es la época de las fiestas, de los asados en barbacoa al borde de la piscina, el rugby, el tango, el billar, de los amores juveniles, de los hijos Lucas y Marina, pero sobre todo de un encuentro profesional, el de Héctor Oesterheld, un escritor socialmente comprometido, un gran guionista argentino. Son los años de Sgt. Kirk, el renegado que se hace amigo de los indios, y de Ernie Pike, el reportero de guerra, y de Ticonderoga, la gran historia sobre los indios de América.

En ese momento aquel joven llegado de Venecia, que desde niño dibujaba indios y jugaba cerca de casa en el Campo San Giovanni e Paolo disparando flechas a los amigos vestidos de vaqueros, escribe una historia enteramente suya y la llama Wheeling, un poema sobre el mundo de la frontera de Norteamérica, en la que se desliza él mismo adoptando en algunas viñetas la cara del renegado Simon Girty, simplemente para subrayar mejor la pasión por las historias y el mundo de los indios.


Pero en esa época está también el jazz, la amistad con Dizzy Gillespie y el conocimiento de la gran literatura latinoamericana de Borges a Lugones, Arlt y Dos Passos, a quien conoció en uno de sus viajes a Brasil, y otros viajes a la Patagonia, a Chile, al Caribe, a Guatemala.

En 1963, la crisis económica paraliza a Argentina y Pratt debe regresar a Italia (volverá varias veces a Argentina en los años 60 y tendrá otros dos hijos, Silvina y Jonás).

Encuentra trabajo para las publicaciones de series, los mitos ilustrados del Corriere dei Piccoli («Correo de los peques»), y llega la frustración, la falta de una perspectiva libre y los espacios infinitos de Argentina, pero luego, el punto de inflexión: otro encuentro importante, el de Florenzo Ivaldi, el empresario genovés que da carta blanca a la imaginación y la pluma de Hugo Pratt. Nace la revista Sgt. Kirk y surge el momento clave de la obra de Hugo Pratt, la creación en 1967 del personaje que lo haría famoso: Corto Maltés.


Cuando a un dibujante como Hugo Pratt, que vivió la vida de película que hemos visto, con las experiencias que ha acumulado, se le deja, a los cuarenta, la libertad de crear lo que quiera sin pensar en contratos, sin planes y estrategias editoriales, pues bien, en caso tal, surge una obra maestra: La balada del mar salado, el cómic que se gana por primera vez en la historia del tebeo la apelación de «literatura dibujada», y aquel marinero se convierte en un personaje de culto no solo para los amantes del mar, palmeras y piratas, sino para todos aquellos que aman la libertad.

Y con Corto comienza la fama, el traslado a París, la revista Pif, y Corto que se convierte en un héroe de serie en la revista que vende millones de ejemplares, y las historias de Corto Maltés en 25 años alcanzan la cifra de 29 y llevan al marinero prácticamente por todo el mundo, por mares, desiertos, estepas y junglas, y su creador no se queda atrás, desde África a Canadá, de Apia a la isla de Pascua, por mencionar solo los principales puntos cardinales.


Y no solo hay Corto en esos años, están también Los Escorpiones del desierto y Jesuita Joe, por mencionar solo sur y norte, y luego está Saint-Exupéry, que vuela por última vez en los cielos, y Mu, la última historia de Corto, la que hace volar el universo fantástico de Hugo Pratt hasta el magnífico no-lugar de un continente desaparecido. Al igual que su autor, que desapareció en 1995 en Suiza, donde había elegido vivir desde 1984.

Pero Pratt no ha desaparecido nunca, pues sigue alimentando sueños e historias: basta con contemplar sus acuarelas en los museos más importantes del mundo, basta con leer una de las primeras historias para comprender mejor las últimas.


Basta con entrever los trazos negros de las enérgicas pinceladas de tinta china para percibir poesía, o continuar viaje a lo largo de una de las improbables rutas de Corto. No estará Hugo Pratt en aquellas islas, pero habrá un pedacito del tesoro que quiso diseminar entre sus signos, los sueños y las nubes.

Marco Steiner

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